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Nevada inesperada, o cómo Instagram me salvó una noche de morir congelado

Cómo habréis visto, desde que empecé éste viaje me gusta ir subiendo de vez en cuando alguna foto a Instagram de lo que voy viendo y me va gustando por el camino. El caso es que al no tener 3G, cada vez que cojo una red Wi-Fi lo primero que hago es subir una foto, cosa de la que se burla mi novia constantemente al viajar conmigo. O mejor dicho, se burlaba. Aquí la razón del porqué ya no.

Hace un poco mas de un mes, mi novia se unió a mi viaje durante 10 días para descubrir la maravillosa Macedonia. Habiendo estado ya en Skopje y Matka, hospedados en casa de una amiga en común dónde nos cuidaron cómo a sultanes, nos disponíamos a seguir con rumbo a Ohrid, dónde nos esperaba otro amigo.

Lo cierto es que en nuestra estancia en Rumanía habíamos conocido a bastantes locales de Macedonia, algunos hacía meses, otros hacía ya mas de dos años, por lo que no recordaba demasiado de que ciudad o pueblo eran, y cómo el viaje era muy improvisado, sobre la marcha les iba avisando de que pasaría a verles.

El caso está en que vimos que de camino a Ohrid debíamos pasar sí o sí por Tetovo, dónde hay una mezquita pintada muy bonita, y dónde me sonaba conocer a alguien. Busqué en facebook y encontré que uno de mis amigos era de allí así que antes de irnos le escribí para vernos y echar una cerveza antes de volver a irnos, ya que el plan era pasar por allí de paso para acabar durmiendo en Ohrid.

El autostop ese día fue para recordar: Estando en casa de nuestra amiga despidiéndonos, sus tíos le preguntaron que dónde ibamos tan cargados y al contarle ella que íbamos andando hasta la salida de la ciudad para hacer autostop hasta Tetovo y Ohrid, se ofrecieron a llevarnos hasta las afueras de Skopje.

El día empezaba bien aún a pesar de estar lloviendo bastante, por no decir mucho. Al llegar a la salida de Skopje, nos estábamos despidiendo y su tía se metió un momento en un 24h y salió con una bolsa con patatas, galletas y una botella de Coca cola. Nos la quiso dar y no la aceptamos, pero nos dijo que la cogieramos por favor, que seguro que era duro hacer autostop en un día así y que se quedaría más tranquila si nos la llevabamos.

Finalmente la cogimos, nos despedimos y justo cuando se fueron subimos el dedo al primer coche que pasó y un hombre que pasaba por allí andando nos preguntó que qué hacíamos. Mientras se lo contábamos paró una furgoneta de las que se utilizan como mini-bus, que probablemente habría leído el cartel de Tetovo que teníamos en las manos. Le preguntamos y evidentemente era de pago, a lo que contestamos que gracias pero que viajábamos siempre sin dinero. El hombre con el que hablábamos, sin pensárselo dos veces, se acercó al conductor, abrió la cartera, le dio un par de billetes, se giró hacia nosotros y con una enorme sonrisa dijo: «De nada, viajeros!» y desapareció corriendo bajo la lluvia.

Atónitos subimos al mini-bus aún sorprendidos y pensando que todo estaba yendo demasiado bien y que en algun momento eso se volvería en nuestra contra. Bien, pues según avanzábamos y avanzábamos la lluvia en poco paso a ser agua-nieve, luego directamente nieve y finalmente caían copos de nieve como puños. Cómo consecuencia, cada vez estaba todo más nevado y para cuando llegamos a Tetovo había más de un palmo de nieve por todo el pueblo.
Estuvimos dando vueltas por el pueblo y mirando por internet si mi amigo había respondido. Horas más tarde, viendo que no contestaba y que empezaba a anochecer, decidimos continuar con nuestra ruta y nos dimos cuenta de que teníamos prácticamente imposible continuar. Hacía un frío increible, cada vez nevaba mas por lo que el tráfico estaba imposible, y al tener los cristales empañados los conductores ni nos veían.
 


 
Decidimos buscarnos la vida en ese pueblo para dormir, así que buscamos un café con Wi-Fi. Mi amigo seguía sin haber apenas leido el mensaje, buscamos en Couchsurfing gente de ese pueblo y les mandamos una petición de última hora, miramos si había algun hostal y vimos que en todo el pueblo sólo había dos hoteles, y que la habitación más barata eran 30€. La tienda, evidentemente, no la podíamos utilizar, así que estabamos jodidos. Muy jodidos.
Eran ya prácticamente las 9 de la noche y en el sitio dónde estabamos tomando el café y utilizando el Wi-Fi nos dijeron que fuéramos recogiendo, que cerraban. Miramos buses nocturnos hacia Ohrid, coches compartidos, etc. Si allí mismo en el bar ya hacía un montón de frío no queríamos ni imaginarnos en la calle… De perdidos al río, viendo que no tenía ninguna idea más de como solucionar el problema, dediqué el último minuto a subir una foto de Tetovo a Instagram.

Recogimos todo y estábamos ya saliendo cuando me entró un mensaje diciéndome: «Estás aún en Tetovo? Vamos a vernos!». Subidón de adrenalina! Era una chica de Macedonia que había conocido hacía casi tres años que era de allí y que había visto que estábamos en Tetovo al reconocer la foto que había subido a Instagram.
Rápidamente fuimos a contestarle pero habían desconectado el router junto a todas las luces. Tuvimos que salir fuera y con los copos cayendo sin parar, ibamos buscando señales Wi-Fi abiertas. Finalmente pudimos contactar con ella y nos recogió de la calle enseguida. Nos llevó al apartamento de una chica francesa que estaba haciendo un voluntariado allí y tenía una habitación libre. Allí nos contó también el porqué el otro chico no había ni visto mi mensaje: hacía unos meses había abierto un bar y se pasaba allí los días allí currando.

Dejamos las cosas y fuimos directos al Bar Tijuana, el cual recomiendo totalmente: cerveza fría muy barata, pizza casera realmente buena (tiene el visto bueno incluso de mi novia italiana!) y un ambiente muy agradable.

Allí echamos el resto de la noche, cenando, tomando cervezas y recordando viejos y pasados tiempos, para acabar yendo a dormir para el día siguiente continuar con nuestro camino.

Así que ya sabéis, si alguna vez os encontráis tirados en un sitio dónde no conocéis a nadie, nieva, hace frío y se os acaban las ideas de cómo pasar la noche sin gastar más de lo esperado, simplemente subid una foto a Instagram y esperad a que éste os solucione el problema sólo. A mi parece que me funcionó.