• en
  • es

Acampando por todos lados en Sri Lanka (Parte 1)

Me encontraba en India, decidiendo dónde ir para saltear el hecho de tener que salir del país a los noventa días para volver a entrar y poder estar otros noventa. Ya no miraba sólo dónde podía escaparme tan sólo unos días, ya que Eugenia se quedaría esperándome en Pondicherry, sino lo cara que me resultaría ésta pequeña aventura.

Una vez me decidí por Sri Lanka, empecé a buscar información y por todos lados encontré que el alojamiento costaba mucho más de lo que estaba dispuesto a pagar. Cómo era Febrero, y era temporada alta a las zonas dónde quería ir, cualquier habitación salía entre veinte o cuarenta dólares por noche! Estaba claro que preguntando allí mismo encontraría cosas bastantes más baratas, pero ya que iban a ser un par de semanas sólo, decidí que haría un pleno de noches sin pagar por dormir. Para ello, me tocaba esperar que entre Couchsurfing y, sobretodo, la tienda de campaña que tanto utilizamos, ayudaran a cumplirlo.

Publiqué un par de viajes públicos en Couchsurfing y mandé unos cuántos mensajes privados, pero nada, quedando pocos días para mi llegada estaban todos llenos de huéspedes ya. Entonces empecé a buscar información sobre acampada libre en Sri Lanka y no encontré nada nada relevante. Mientras encontré varios blogs diciendo que era peligroso, otros decían que quizás estaba prohibido, y nadie aportaba información clara al respecto, por eso decidí escribir ésta entrada. Porqué dé las trece noches que pasé en Sri Lanka, nueve de ellas fue en la tienda de campaña y todas fueron grandes experiencias! Empecemos:

 

    Cómo Pedro por su casa en Negombo

Mientras me despedía de mi novia en Madurai para coger el bus que me llevaría al aeropuerto, conocí a una pareja catalano-turca que iba a coger el mismo avión que yo. La conexión fue rápida, pues solíamos viajar de la misma manera: autoestop, poco dinero y con tienda de campaña. Para cuando nos dimos cuenta llevábamos ya varias horas hablando, nos encontrábamos en una pequeña playa de Negombo con las tiendas de campaña montadas y una hoguera entre nosotros mientras cocinábamos lo que sería la cena de esa noche.

La playa dónde estábamos no era nada turística, y sólo había un par de guesthouse en los alrededores dónde se portaron genial con nosotros ya que nos dejaron ducharnos allí y nos dieron hasta la contraseña del Wi-Fi. Por la mañana, llegaban los pescadores de haber estado pescando toda la noche anterior y después de ayudarles varias veces a remontar los barcos, nos dieron pescado fresco para que lo cocináramos por la noche en la hoguera.

Uno de los perros que estaban siempre por el campamento vigilando nuestras tiendas!

 
Pasé dos noches acampando en ésta playa con éstos otros dos viajeros y con los locales que se unían a ratos a nosotros. Aunque se estaba genial y me habría quedado mucho más, teniendo sólo dos semanas en la isla tocaba moverme. Así que a la mañana del tercer día, después de un buen chapuzón de buenos días, desmontamos el campamento y mientras ellos pusieron rumbo al norte de la isla, yo me dirigí hacia Kandy.

 

    Acampando en pleno centro de Kandy

Llegué de noche y fácilmente pude ver que estaría difícil acampar al aire libre. Kandy es una ciudad bastante grande, y muy llena tanto de locales cómo de turistas.

Empecé a dar vueltas y vueltas pero siempre acababa en el mismo sitio: en el tan conocido templo del diente de Buda junto al lago, que se encuentran en pleno centro. Al final, cansado ya de andar, acabé preguntando a los agentes de seguridad del templo dónde podía acampar. Me miraron fijamente y me dijeron que lo hiciera allí mismo. Desconcertado les volví a preguntar pensando que quizás no me habían entendido bien, y me dijeron que dónde sino iba a estar más seguro que custodiado por el servicio de seguridad ininterrumpido del templo más importante de Sri Lanka. Pues nada, planté la tienda y dormí cómo un señor allí mismo.

En pleno centro de Kandy, al lado del gran templo!

 
Al día siguiente me despertaron a las 6 de la mañana y me dijeron que no sólo ellos habían cuidado de mí sino también los seis perros callejeros con los que había jugado la noche anterior, que durmieron rodeando mi tienda y ladraban cada vez que alguien se acercaba. Para acabar, me cargaron el móvil mientras yo me fui a explorar los jardines del templo de buena mañana, cuando aún sólo había locales.

Ese mismo día quedé con una chica barcelonesa que está viviendo en Kandy y ella a su vez había quedado con una couchsurfer austríaca. Fuimos de aquí para allí, nos caímos todos bien y a la hora de irnos le pregunté a la chica austríaca si creía que a los dueños de su guesthouse les importaría que fuera allí a utilizar un poco de Wi-Fi antes de irme de nuevo a plantar la tienda al templo. Me respondió que pensaba que no, pero que de hecho, teniendo ella pagada toda una habitación con un par de camas libres, no le importaba para nada hospedarme esa noche. Al final, no sólo me quedé con ella esa noche sino que al día siguiente nos pasamos el día visitando los alrededores de Kandy y por la noche me volvió a hospedar. Gracias Christiane! :)

 

    Hospitalidad espontánea en Ella

Según iba llegando en un largo tren desde Kandy a Ella, no paraba de llover y llover. Mi idea era acampar en la cima de la roca de Ella, pero cuando llegué quedaba menos de una hora para que se pusiera el sol y habiendo conocido a una chica israelí que iba sola buscando dónde dormir, me supo mal dejarla sola y decidí quedarme con ella y luego acampar dónde fuera en el mismo pueblo.

Varias tiendas acampadas en la Roca de Ella.

 
Aunque costó, ya que estaba todo lleno, al final la chica encontró habitación y le pregunté a la dueña de su hostal si le importaba que acampara en su jardín. La mujer, muy preocupada, me dijo que en el jardín no que llovía demasiado, que mejor que durmiera en el porche, dónde me pusieron un alargador de corriente con enchufes y una luz y todo. Al día siguiente me desperté bien temprano y subí a la Roca de Ella, dónde vi que había varias personas acampando. Sin duda debe ser genial dormir y despertarse allí arriba, apuntároslo para cuando vayáis!

Y bien, así logré pasar las primeras noches en Sri Lanka, cumpliendo con el reto de no pagar por dormir en ningún lado. Para saber cómo acabó y dónde dormí cuando subí al pico de Adán e hice la ruta de playa por la costa del sur hasta Colombo, deberéis esperar a la segunda parte de este post :)

Leave a Reply