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Celebrando el año nuevo budista en Vientiane

Durante el mes que nos pasamos en Tailandia, cada vez que nos preguntaban hasta cuando estaríamos por el país, nos hinchamos a escuchar que qué gran pena que se nos acabara el visado unos pocos días antes de Songkran y que estuviéramos ya en Laos pasando fecha tan señalada.

Siguiendo el calendario budista, el Songkran es el nuevo año Tailandés y es la fiesta más grande del año, dónde básicamente se pasan varios días comiendo, bebiendo cerveza y tirándose agua unos a otros. Nos fuimos con cierta pena a Laos sin saber que la cultura, lengua y etnia Lao es tan parecida a la Thai cómo también sus tradiciones, así que lo que unos llaman Songkran, otros lo llaman Pii Mai, pero es exactamente lo mismo.

Al cruzar la frontera empezamos a hacer autostop y nos recogió una chica que nos llevó directamente a Vientiane. Al dejarnos, nos dio su teléfono y nos dijo que contactáramos con ella si queríamos hacer algo mientras estuviéramos en la capital.

Dormimos en nuestro primer templo, y al día siguiente nos despertamos bien temprano y empezamos a explorar la ciudad y por todos lados nos encontrábamos fiestas privadas a pie de calle, y no entendíamos el porqué. Después de unas cuántas horas, llamamos a Two, la chica en cuestión, y nos dijo que tenía un par de fiestas a las que asistir, primero en el banco y luego en la universidad, pero que la podíamos acompañar si queríamos. Contestamos que evidentemente que sí y quedamos en vernos en el banco.

 

    De fiesta en el banco!

Llegamos a la central del BCEL —el banco más importante del país— para encontrarnos totalmente el contrario de lo que nos esperábamos: una megafiesta. Centenares de trabajadores, uniformados todos con un polo rojo con el logotipo de la compañía, comiendo y bebiendo litros y litros de cerveza, bailando al ritmo de un cantante que animaba la fiesta en directo, y con barriles llenos de agua por todos lados para que fueran mojándose unos a otros.

 
Preguntamos si alguien conocía a Two y la respuesta fueron dos vasos con hielo y cerveza —Sí, aunque te suene asqueroso esto de echarle hielo a la birra, te acostumbraras en el sudeste asiático. Y hasta lo agradecerás cuando haga tanto calor que se te caliente la cerveza en cuestión de minutos—. En resumen, que empezaba bien la tarde. Los siguientes 20 minutos, fueron una sucesión de empleados viniendo a hacerse selfies con nosotros, que respondiéramos a todos sus ‘What are your names?‘, que nos trajeran diferentes platos de comida y que nos rellenaran el vaso de cerveza constantemente.

Al cabo de un buen rato, y estando ya totalmente integrados en la fiesta, nos encontramos con Two. Aún siendo las dos de la tarde, algunos iban ya muy muy torcidos. Y no era para menos, llevaban bebiendo desde las 9 la mañana!

De vez en cuando, se te acercaba alguien sigilosamente por la espalda y te vaciaba un cubo de agua en la cabeza o por el cuello de la camiseta. Eso cuando no se acercaban aún más sigilosamente, te ponían un vaso lleno en la boca y te decían un ‘hands off‘ y venga, a tragar cerveza hasta que la otra persona quisiera!

Estuvimos allí un par de horas más hasta que Two nos dijo que debía ir a la otra fiesta en la universidad, dónde de hecho, ella era profesora.

 

    Segunda ronda: Entre estudiantes y profesores

Esta fue, si cabía, aún más inverosímil.

Para celebrar la llegada de Pii Mai, la universidad abría las puertas de todas sus zonas comunes y de los jardines, para que estudiantes y profesores se pegaran la fiesta. Por desgracia, de esta parte no tenemos casi ninguna foto, ya que Two nos dijo que mientras en el banco tenían el decoro de no tirarnos agua si nos veían con una cámara en la mano, en la universidad no iba a ser lo mismo. Así que sólo tenemos una selfie ninja que hice con el móvil en un momento en que eramos pocos y nos reencontramos con unos estudiantes de Two con los que habíamos bebido y bailado al llegar.

Esto es lo que pasa cuando te vas a por comida sin guardar tus espaldas: acabas empapado!

 

En esta fiesta, comparada con la del banco, ya casi no había comida, pero las jarras de cerveza seguían siendo incontables. Había unos altavoces bien potentes que se escuchaban por todo el campus y daban ritmo a la fiesta cambiando constantemente entre Drum&Bass y canciones típicas folclóricas Laosianas.

Si me imaginara la misma fiesta en mis tiempos de universidad, vería a los alumnos dándolo todo y los profesores o no estarían o estarían tranquilamente sentados. Allí era al revés. Los profesores eran los que más agua tiraban, más cerveza bebían y más canciones bailaban.

Selfie rápida en la universidad.

 

También, si de por sí ya sabéis que los países asiáticos no son los más limpios del mundo, imaginad cómo podía estar la universidad en esos momentos. No querría tener que ser yo quien limpiase ese desastre!

Para acabar, y cuando ya se hizo de noche, nos fuimos porque Two debía asistir a una cena familiar, a la que también nos invitó. Allí nos pudimos relajar ya mucho más y disfrutar de unas buenas conversaciones. Eso sí, la cerveza y los ataques de agua continuaban como antes.

 

    Semana entera de fiesta

Lo bueno es que después de ver semejantes fiestas según íbamos en el coche con Two, hablamos sobre Pii Mai y nos dijo que, como era costumbre, toda la comida, bebida y entretenimiento era ofrecido por sus respectivos jefes. En resumen, que les pagaban la superfiesta, y aun podían ir a tirarles agua! Nos contó también que de hecho eso era solo la pre-party. La fiesta como tal duraba sólo tres días pero cómo caía a principios de semana, ya todo el fin de semana anterior se festejaba. Así pues, durante esos días las escuelas cerraban y la gran mayoría de trabajadores tenían vacaciones, por lo que se dedicaban casi una semana por completo a pasar tiempo en familia, a comer, beber alcohol y a tirarse agua unos a otros.

Cada dos por tres pasaba lo mismo: nos llamaban y acabábamos en casa de gente bebiendo y bailando!

 

Lo normal es que te encuentres música y fiesta a todas horas por donde vayas, y que la gente se pase el día conduciendo el pick-up por el pueblo con gente detrás mojando a los peatones. Nosotros nos fuimos de la capital pasados dos días, y no hubo pueblo, por pequeño que fuera, que no lo festejaran a lo grande. La verdad es que nos encantó, pero después de varios días mojados a todas horas, acabamos un poco hartos ya que aunque Abril sea el mes más caluroso del año, yo de hecho acabé un poco enfermo ya que dormíamos cada noche en la tienda de campaña.

Cómprate una de estas!

 

Así que ya sabéis, si tenéis la oportunidad de pasar un Pii Mai/Songkran en Laos, o en cualquiera de sus países vecinos budistas, no dudéis en hacerlo. Y sobretodo, dejad las mochilas, cámaras y portátiles donde os esteis alojando, y comprad una de las típicas bolsas de plástico herméticas para la documentación y el móvil. Lo sé, parece una turistada pero de hecho todo el mundo la lleva y el único que no lo hace es el turista que acaba empapado y quejándose!

 

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