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Conoce la no-reconocida y fugaz República del Banato

Si me vais siguiendo ya iréis conociendo mi amor y extrema curiosidad por los países no reconocidos y el como se han llevado, políticamente hablando, las independencias de ciertos territorios. Si bien es cierto que antes de empezar este viaje, ya me llamaban mucho la atención, en aquel momento no conocía demasiados casos. Por el hecho de vivir en Rumanía, había escuchado hablar bastante del singular caso de Transnistria y había leído alguna cosa acerca de lo ocurrido en Nagorno Karabaj, pero poco más.

En el último año, después de haber estado en éstos dos últimos países no reconocidos por ningún estado soberano miembro de las Naciones Unidas, me picó la curiosidad por leer y buscar muchos más casos. Y cual fue mi sorpresa cuando me encontré que si hace menos de 100 años cierta independencia hubiera prosperado, los tres años que viví en Rumanía los habría vivido entre dos países, ya que mi ciudad hubiera quedado partida en dos.

 

    Y ese Banato…  ¿Dónde cae?

La verdad es que cuando busqué y encontré la larga lista de países no reconocidos extinguidos y leí en ella la palabra Banato, inmediatamente me interesé por ella, ya que sabía que era la zona en la que había estado viviendo.

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Piața Unirii de la que hubiera sido la capital de esta república: Timişoara.

 

De hecho la conocí porqué hace ya más de cuatro años, cuando llegué con mis maletas a vivir a Arad, uno de los primeros fines de semana me escapé a Belgrado. Por esos entonces, aún no había conocido el maravilloso mundo del autoestop, así que miré trenes y buses y me encontré con que había un tren llamado Banat Special dónde el viaje de Timişoara (la capital del distrito al sur de Arad) a Belgrado costaba tan sólo unos 14€, ida y vuelta. Pregunté y me dijeron que era para promover el interés y el movimiento económico y cultural en esta antigua región. Y allí quedó.

La auto-proclamada república del Banato se encontraba en lo que a día de hoy es Rumanía, Serbia y Hungría. Comprendía los distritos rumanos de Timiş y Caraș-Severin en su totalidad, y una pequeña parte de los distritos de Arad y Mehedinți. Por parte de Serbia, comprendía sólo la mitad de la provincia de Vojvodina y finalmente una pequeña parte del condado húngaro Csongrád. De hecho, las fronteras exactas se pueden saber ya que lo delimitaban básicamente los ríos que lo rodeaban: el Danubio hacia frontera natural por el sur, el Tisza al oeste y el Mureş al norte. Por el lado este, estaba protegida por los Cárpatos meridionales.

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Mapa de la repartición actual del Banato entre Rumanía, Serbia y Hungría.

 

Siendo así, la ciudad dónde yo vivía quedó partida en dos ya que el río Mureş pasa por en medio. El casco antiguo de la ciudad, quedaba al norte del río, por lo que a día de hoy seguiría siendo Rumanía. Mientras que la fortaleza de Arad y la parte nueva de la ciudad quedarían al sur del río, en la República del Banato.

 

    República… Vista y no vista

En otoño de 1918, mientras el imperio austro-húngaro se estaba colapsando, la región del Banato quería mantener su integridad territorial, que ahora veían amenazada al ser reivindicada tanto por rumanos cómo por serbios. La población del Banato era totalmente multiétnica. Redondeando, un 40% era de etnia rumana, un 25% alemana, un 18% serbia y sólo un 15% húngara. Y por si fuera poco, había también otros grupos étnicos minoritarios como croatas, eslovacos, búlgaros y rusos. Imaginad lo difícil que podía ser llegar a acuerdos entre ellos.

Se creó el Consejo Popular del Banato con las cuatro etnias más numerosas, pero los rumanos, que querían una integración total con Rumanía, se distanciaron al ver que los otros planteaban la autodeterminación.

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A la izquierda, Băile Herculane. A la derecha, la estatua del rey dacio Decébalo, que es la escultura de roca más alta de toda Europa.

 

Finalmente, el 1 de Noviembre de 1918, es declarada la independencia de la república del Banato en el balcón del Consejo Local de Timişoara, que será su capital. Sólo Hungría reconoció la secesión y rápidamente Serbia mandó sus tropas a tomar el control del Banato, que consiguió al caer Timişoara el 14 de Noviembre del mismo año, sólo 14 días después.

Ya en 1920, se firma el famoso tratado de Trianón, que repartirá el Banato entre Rumanía, Hungría y lo que acabaría siendo la antigua Yugoslavia.

 

    Auténticas perlas perdidas por Europa

Es curioso porqué sin ni siquiera haber sabido de su existencia, si a día de hoy existiera esta república de Europa Central habría visitado ya más de diez de sus localidades. Y la verdad es que la gran mayoría valen mucho la pena y no son nada conocidas.

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La cascada Bigăr, una de las más bonitas del país.

 

Por la parte Serbia, he estado sólo en Pancevo y Vrsac, dónde por cierto a principios de esta aventura escribí un articulo contando cómo acabé durmiendo una noche en un bar cerrado. La parte rumana del Banato, la tengo mucho más vista, empezando por la bella Timişoara, conocida por ser la primera ciudad de toda Europa con alumbrado eléctrico. Tampoco hay que perderse la tranquila ciudad de Orșova a orillas del rió Danubio y la majestuosa estatua cortada en roca del último rey Dacio en sus alrededores. Y la que es sin duda una de mis provincias favoritas, Caraș-Severin, que tiene maravillas cómo Băile Herculane, la preciosa cascada Bigăr y el parque natural Cheile Nerei-Beușnița.

Se nota demasiado lo mucho que Rumanía me robó el corazón y lo desconocida e infravalorada que creo que está, ¿verdad?

 

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