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Sigue el fuerte viento de Essaouira y piérdete por sus rincones

Cuando estamos viajando siempre nos encontramos con algún pequeño barrio, una ciudad, un parque natural o lo que sea, del que nadie nos ha hablado demasiado y que nos enamora. Quizás no es lo más bonito que habremos visto en el viaje, pero al acabarlo, nos acordaremos de ello con especial ilusión por haber sido una sorpresa encontrada por el camino. A mi suele pasarme constantemente, así que haré una sección con estos recuerdos sorpresa para que si alguna vez estáis cerca de ellos, no olvidéis pasar obligatoriamente por allí.

Básicamente, lo que decía es lo que me pasó con Essaouira. Este es un pequeño pueblo pesquero que se encuentra al oeste de Marruecos, bañado por las aguas del océano Atlántico y que cómo no, es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aun estando a menos de 200km de Marrakech, parece que cambiemos de país o incluso de continente. El pueblo cómo tal, al tener toques de color blanco y azul recuerdan más bien a un pueblo de cualquier isla griega (con todo el respeto a Chaouen, que es el pueblo «griego» de Marruecos por excelencia) y el puerto y la muralla que rodea el casco antiguo, recuerdan más bien a puertos tan importantes cómo el de Saint-Malo al norte de Francia, y tiene mucha lógica, pues al fin y al cabo están diseñados por la misma persona.

El pueblo como tal es pequeño y fácil y rápido de visitar. Por una parte tenemos el puerto, que tiene una actividad pesquera bestial y donde verás a más trabajadores que turistas. Siguiendo nos encontramos con la entrada de la fortaleza y la ‘Skala du port’. Esta nos ofrece una vista panorámica espectacular entre el pueblo amurallado por un lado y el océano y sus enormes olas rompiendo contra las rocas, por el otro. Una vez dentro nos encontramos con la Medina (casco antiguo) que es muy pequeña y realmente acogedora, las murallas llenas de cañones para proteger la ciudad, el antiguo barrio judío (Mellah) el cual se encuentra mitad destruido y mitad reutilizado por los musulmanes. Si a esto se le suma otra ‘Skala’ al otro lado de la ciudad, playas kilométricas y una puesta de sol increíble, puesto que no hay más que océano al oeste, aquí están todos los motivos por los que esta ciudad me sorprendió tanto.

Para acabar decir que yo estuve de paso solo un día y que, aunque pude ver un poco todo, recomendaría hacer noche allí y disfrutar de otro día en este mágico pueblo.


3 Responses

  1. Pingback : Where you now, Jordi? » El Nicho, Cuba

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  3. Sela

    He visitado tres veces Marruecos pero a Essaouira le tenemos reservado un viaje: recorrer el país por la costa alquilando un coche ya que «estem majorents». Quien ha ido a Essaouira habla maravillas y tú me lo ratificas.

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