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Frontera Wagah, la escenificación del eterno conflicto entre Pakistán e India

Con la de fronteras que he cruzado en los últimos años, y más aún en los últimos meses, sigo aún sorprendido con lo que mis ojos vieron el otro día, y es que por primera vez en mi vida, fui a una frontera pero no para cruzarla, sino para presenciar una ceremonia que es una especie de lucha por el honor entre soldados de dos diferentes países, mientras la inmensa multitud les vitorea y aplaude a cada paso que dan. Surrealista, verdad? Pues ésto sucede cada tarde al cerrar la única frontera que se abre a diario entre Pakistán e India.

 

    ¿Dónde nace el conflicto?

Que India y Pakistán no se tienen demasiado afecto era algo que ya empecé a entender en el momento que haciendo el visado indio, me preguntaron varias veces si tenía vínculos o familia en ése país.

El conflicto entre éstos dos países del sur de Asia empieza con la independencia de la India Británica cuando se crean éstos dos nuevos países, uno con mayoría hindú y otro con mayoría islámica. La separación es dolorosa, pues algunos estados se parten y quedan a un lado y otro de la frontera, cómo es el caso del estado de Punjab y en concreto del pueblo de Wagah. Ésta situación lleva a una creciente hostilidad entre ambas etnias y a varias guerras entre los ya constituidos nuevos países, más aún al pretender ambos el estado de Kashmir entrando éste en disputa, no sólo entre estos dos países sino también con China.

Al pasar históricamente la ruta del ‘Grand Trunk Road’ por Wagah con destino a Afganistán, habilitaron el paso fronterizo en el ya separado pueblo de Wagah y en 1959 llegaron a un acuerdo ambos gobiernos para hacer cada día ésta ceremonia de clausura, en señal de respeto mutuo, aunque con el tiempo se volvió más agresiva convirtiéndose en lo que es a día de hoy.

 

    El espectáculo

No sabía bien bien cómo llamar a ésta sección, ya que ellos suelen llamarlo ceremonia, pero es que nada lo define mejor cómo lo he hecho: ‘el espectáculo’.
Cómo si la final de un mundial de fútbol se tratara te encuentras con dos hemiciclos, cortados por la frontera en cuestión, llenos de gente a cada lado con la bandera de sus respectivos países pintada en la cara o haciéndola ondear al viento. En el medio, un showman que anima al público y que juntos ovacionan a sus soldados a la vez que sueltan consignas de victoria y unen sus voces en cánticos para dar ánimo a los suyos, e intimidar a los contrarios.

Aparecen los primeros soldados en escena.

 

El espectáculo empieza a las 16.15 pero hay que llegar antes o te lo encontrarás todo lleno, sobre todo si es un día festivo o de fin de semana. La grada se reparte en 4 grandes partes: La zona VIP justo delante de todo, seguida de la zona para extranjeros, la zona de mujeres y niños, y para acabar, la zona general dónde están todos los locales barones.

 

A la izquierda, la última valla entre ambos países. A la derecha, medio hemiciclo lleno de locales esperando a que empiece.

 

Con las gradas ya llenas y el ambiente muy caliente, entran en escena los soldados vestidos de gala, que hacen alarde de poderío físico y valentía unos enfrente de otros. Ésto lo hacen con gritos ensordecedores, caminares agresivos, miradas asesinas y hasta alguna que otra patada voladora. Al final, y después de mucho show por ambas partes, se abre la frontera, y dos oficiales de cada bando se dan un fuerte y brusco apretón de manos y empiezan a bajar ambas banderas. Al acabar, las pliegan, cierran la frontera, y con orgullo vuelven las tropas de cada uno a su país formando triunfales con su bandera.

 

    Cómo llegar

Con el fin de llegar a la frontera para ver esta ceremonia, puedes tomar un taxi o un rickshaw que te costará entre 150 o 200 rupias, y se puede organizar directamente desde el hotel u hostal dónde te encuentres, o saliendo a la calle y negociando con el primero que pase. Pero si viajas con bajo presupuesto, puedes tomar un autobús local desde la estación principal de autobuses por sólo 60 rupias, ida y vuelta.

En realidad, este bus local no te dejará exactamente en la frontera, sino en Attari, el último pueblo de la India antes de llegar a ésta. Desde allí se puede optar por caminar fácilmente los 3km que quedan, que te tomará unos 30 minutos más o menos, o dar un paseo con el rickshaw por el precio de 10 rupias.

Eso sí, recuerda que estás en India y los buses realmente se toman su tiempo, así que aunque la distancia desde Amritsar a la frontera sea sólo de 36 kilómetros, deberías coger el autobús con tiempo a eso de las 13-14h, nunca más tarde de las 14:30!

 

    Qué llevar

Por último, y para nada menos importante, está el qué llevar.

No hay que olvidar que no vamos a un teatro sino a una frontera, así que hay que llevar obligatoriamente el pasaporte. Aparte, no se puede entrar con ningún bulto cubierto, incluyendo bolsos de mujer o simples riñoneras. Para pasar el control, cómo máximo podrás llevar una cámara fotográfica, el teléfono móvil y alguna botella de agua o bolsa de patatas para amenizar la espera.