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No discutas con la policía de frontera si no quieres acabar un CANCELADO en tu visado

24 horas en Laos y ya tenemos tres grandes historias para escribir y explicaros! Empecemos por la primera aventura en la misma frontera, dónde nos quedó muy poco para quedarnos tirados en el puente entre Laos y Tailandia.

Si habéis visitado el sureste asiático o habéis estado leyendo sobre él, sabréis que aquí se encuentra la corrupción más alta del mundo en cuánto a fronteras se refiere. Aunque la ganadora es Camboya, su vecina Laos suele quedar siempre bastante mal parada también. Leyendo por Internet varios blogs de españoles que habían estado en el país, me encontré que cada uno decía que había pagado diferentes precios para obtener el visado. Desde los que decían que habían pagado 20$ hasta quién aseguraba haber tenido que pagar 40$. Queriendo saber de antemano cual era el precio real para no acabar pagando de más, hablé con la embajada y no sé si es que los que decían que habían pagado menos habían estado hacía años y el precio había subido ahora, pero lo cierto es que confirmado en la embajada, el precio del visado en la frontera es de 35$.

Después de un maravilloso mes perdidos por el norte de Tailandia, íbamos a cruzar a Laos el día antes de que se nos acabara el visado tailandés. Habíamos estado los últimos días relajándonos en la ciudad de Nong Khai, que tiene uno de los puentes entre ambos países, así que a eso de las cuatro de la tarde, cuando el calor es mucho más soportable ya, fuimos a la frontera.

Papeles a rellenar para conseguir el visado en la frontera.

 

En la parte tailandesa fue fácil. Nos estamparon el sello de salida, nos devolvieron el pasaporte junto a una sonrisa y nos dijeron que teníamos que coger un bus (20 bht) para cruzar el puente ya que no se puede hacer andando. Al llegar al otro lado, empezaron los problemas. El hombre que expedía los visados nos dio un par de papeles a rellenar y nos dijo que volviéramos al acabar. Al volver, mientras estampaba ya la entrada al país en mi pasaporte, nos pidió 35$ más un dólar extra por horario no oficial. La verdad es que sonó bastante a ‘paga un dólar extra si quieres que te deje pasar’ y le dijimos que llevábamos exactamente 70$ para pagar ambos visados, lo cual era bastante cierto, pues teníamos más dolares pero escondidos, no fuera que si los veían pidieran de más.

El hombre insistía en ésta tasa de horario no oficial y nosotros le decíamos que no la entendíamos y que si podía darnos un justificante de pago de ése mismo dólar, lo pagaríamos. La discusión iba tranquila hasta que apareció otro policía que con muy pocos modales, preguntó porqué estábamos discutiendo y le dije que porqué llevábamos sólo 70$, que era el precio exacto que en la embajada nos habían dicho que debíamos pagar. Se enfadó y empezó a decir que si le estaba acusando de corrupto, que la ley era la ley, hasta que acabó preguntando que si llevábamos Euros o Bahts porqué ese dinero extra teníamos que pagarlo sí o sí. Ésta última frase me sonó aún más rara y entre ésto, cómo se puso a hablarme él y el recuerdo de las tantas discusiones en India cuando nos intentaban timar y lo tranquilo que había estado el último mes en Tailandia, me calenté y me puse a su nivel levantándole la voz y diciéndole que por mucho uniforme que llevara a mí no me hablara así. El policía preguntó que sin dinero cómo pensábamos viajar por el país y le dijimos que teníamos tarjetas de crédito que usábamos para sacar dinero, e insistió entonces en que cuánto llevábamos y en que había un cajero allí mismo, a lo que yo le contesté que no creía que tuviera porqué decírselo y menos comportándose cómo se estaba comportando. Allí fue el punto en el que cogió nuestros pasaportes, los tiró a la mesa y nos dijo que nos fuéramos a Tailandia de nuevo.

No lo creí demasiado porqué el policía con el que había empezado discutiendo seguía sonriendo con cara de ‘Tranquilo, no pasa nada’ hasta que cogió los pasaportes y con la misma sonrisa tranquila, estampó un CANCELLED en el sello de entrada al país. Fotocopió los pasaportes y nos los devolvió diciéndonos que nos fuéramos.

El famoso ‘Dolár extra’ explicado en un letrero.

 

Allí fue cuando nos dimos cuenta de que la habíamos liado un poco. Ya no por la discusión en concreto sino porqué nos habíamos puesto totalmente en el sitio dónde no queríamos: en las manos de los policías de la frontera. Eran casi las ocho de la noche, no había ya apenas gente en la frontera, quedaban menos de dos horas para el cierre y teníamos un ‘Cancelado’ en mi visado. Lo teníamos todo para que nos pidieran lo que quisieran y nosotros tener que tragar.

Siendo que el policía con el que había discutido no me podía ni ver cada vez que intentaba hablar con ellos, quedamos con mi novia en que yo me apartaría y que ella y su aspecto angelical intentarían salvar la situación. Después de hablar un buen rato con ellos le dijeron que esperáramos hasta que hubiera menos gente aún, y al cabo de un rato, el policía vino. Nos dijo que si nos preguntaba cuánto dinero llevábamos en las tarjetas de crédito es porqué debíamos probar tener un mínimo de 5.000$ para obtener el visado de 30 días. Lo vimos y lo seguimos viendo exagerado, pues esto son 75$ diarios por persona, una suma muy abultada para un país del sureste asiático.

Y lo cierto es que en ocasiones normales no podríamos haberlo probado, pues para evitar males mayores si nos roban solemos llevar unos 500€ en una tarjeta y otros 500€ en otra, y cuándo el dinero va bajando, hacemos transferencias desde nuestra cuenta corriente. Pero esa misma mañana había visto cómo había un montón de dinero de más en mi cuenta y no, por desgracia no era ningún espónsor ni una donación ultragenerosa de alguno de nuestros lectores, sino más bien un error de mi padre haciendo transferencias entre sus cuentas. Había un cajero allí mismo y debíamos imprimir el estado de cuentas de la tarjeta, pero… No funcionaba! Probamos con las otras tarjetas también y nada. Así que el policía, bien feliz con una sonrisa de oreja a oreja, nos dijo que nos fuéramos a Tailandia dónde había más cajeros, y que si no conseguíamos ésto, no nos molestáramos en volver.

Viéndolo todo muy negro, al final todo se saldó preguntándole a un taxista si me podía compartir sus datos para conectarme a Internet. De ésta manera fácilmente accedí a mi cuenta y les enseñamos que teníamos el dinero que pedían. Pagamos los 72 dólares, nos dieron los recibos de los visados y de los dos dólares extras, esperamos 5 minutos y ya teníamos el ansiado visado para explorar Laos.

Y finalmente… Los visados! Bonitos eh?

 

Al final, lo que me supo más mal es que si bien es cierto que sus modales no fueron ni de lejos los mejores, no pidieron dinero de más cuando estábamos en la cuerda floja, totalmente solos de noche en la frontera y con el cancelado en mi pasaporte, y se limitaron a pedirnos lo que la ley dice: 35$ por visado y 1$ cuando pasas entre las 6 y 8 de la mañana o entre las 4 y 10 de la noche. Y a últimas me quedo con la lección de mantener siempre la calma. Parece fácil pero no siempre lo es, y él o ellos no iban a perder absolutamente nada, mientras que a nosotros nos habrían podido destrozar no sólo el viaje a Laos sino también el de Vietnam, dónde pensamos ir cuando acabemos con Laos.

En fin, todo ésto es agua pasada ya, así que con la lección aprendida, empezamos a descubrir éste nuevo país!