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Mi ruta entre dunas e increíbles ciudades: Marruecos (Parte I)

 

    Duración de la estada: 14 días.
    Período: Febrero de 2015.
 
En éste país tan cercano al mío empecé la aventura a principios de éste mismo año. Siendo febrero ya hacía bastante buen tiempo durante el día, aunque aún llovía de vez en cuando y refrescaba bastante por las noches , pero cómo imaginaréis después de venir de vivir en Rumanía lo último que haría seria quejarme por tener que ponerme una chaqueta o que cayeran unas cuántas gotas.

Para variar, la ruta que hice fue totalmente improvisada. Tenía sólo el billete de ida y sabía que tendría un poco menos de tres semanas ya que mi novia se había sumado a la aventura y tenía el vuelo de vuelta desde Sevilla (Cosas del low-cost, le salía más barato cruzar el estrecho de Gibraltar en ferry y coger un avión desde Sevilla que desde cualquier otro aeropuerto del norte de Marruecos). Para no hacer éste post larguísimo he decidido dividir la ruta en dos partes. En la primera parte llegaremos hasta Merzouga, y luego continuaremos la aventura hacia el Norte de Marruecos hasta abandonar el país por el estrecho.

Así quedó pues ésta primera parte de la ruta:


 

    Marrakech

Cogí el avión en Barcelona y en un par de horas me planté en el centro de ésta preciosa ciudad. Era un martes, por la noche, el bus del aeropuerto me había dejado en la conocida plaza Djemaa El-Fna y no podía creer lo que veía: parecía una noche de fin de semana de verano de cualquier pueblo de España. La gente echada a la calle, unos vendiendo en puestos callejeros, otros comiendo, otros cantando, otros bailando… Lo que se llama alegría en estado puro. Ésta plaza y su ambiente, que así siguió evidentemente el resto de días y noches, ya me había robado el corazón.
 

La ciudad se divide en dos partes: La medina, es decir la ciudad antigua e histórica, y la Ville Nouvelle, construida por los franceses en los años del dominio colonial.
En la medina encontraremos miles de cosas para hacer y visitar, cada cual más interesante. Empezando por la plaza principal, que ya hemos comentado, le seguirán los souks, la madraza Ben Youssef (una de las más grandes del Norte de África), también las mezquitas de Ben Youssef y Koutoubia (Inspiración de la Giralda de Sevilla!), las tumbas saadíes (preparaos para hacer cola!) y para acabar los palacios de la Bahía y Badi.
 

La Ville Nouvelle es la otra cara de la moneda. Una zona nueva con bloques de apartamentos, anchas avenidas, grandes hoteles internacionales y restaurantes por todos lados. Por lo que a mi respecta, es una zona más bien poco atractiva. Lo salvable de la zona son los jardines Majorelle, que aúnque no los considere de visita obligatoria ni mucho menos, siempre van bien para relajarse un rato y aprovechar para alejarse un poco del ajetreo de la Medina.
 

    Essaouira

Essaouria para mí fue ése pueblo que ni conocía su nombre antes de llegar a Marruecos, me hablaron de él, fui allí a sacar la cabeza a ver que había y me encantó. De hecho tanto me gustó que, aunque no fue lo que más me gustó de Marruecos, le dediqué mi segundo post del blog (Échale un vistazo!).


Después de lo dicho allí, poco me queda por decir de éste pequeño y bonito pueblo pesquero, que con los fuertes vientos que soplan sus costas y con una playa de arena fina de 4 kilómetros, es también un importante destino turístico para surfistas.
 

    Ait Ben Haddou

Después de visitar Essaouira volvimos a Marrakech para empezar a ir hacia el sur en dirección al Sáhara.
La primera parada fue en el Ksar de Ait Ben Haddou que se encuentra en el borde de las montañas del Alto Atlas y es uno de los Ksar mejor conservados de todo el país. Un ksar es el hábitat tradicional presahariano y es una ciudad fortificada compuesta por una muralla, casas y otras estructuras comunes como mezquitas, hornos y baños, construido absolutamente todo del compuesto que se crea al mezclar barro, arena, agua y paja.


La ciudad, como podéis apreciar en la foto es increíble y el hecho de estar hecha de adobe no quita que los edificios tengan todo tipo de detalle. Paseando por dentro de este increíble ksar os dará la sensación de haber viajado en el tiempo varios siglos atrás.
Al otro lado del río, se construyó un nuevo pueblo donde la gran mayoría de los habitantes se han mudado, menos ocho famílias que decidieron seguir viviendo en el Ksar y así lo hacen aún hoy en día.
Por todo ésto, hace ya casi tres décadas que fue considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y a día de hoy es también conocida por haber sido escenario de muchas películas, la más conocida Gladiator.
 

    Ouarzazate

Continuamos hacia al sur hasta llegar a Ouarzazate, conocida también cómo la puerta del desierto, pues desde aquí se puede continuar más hacia el sur e ir a Zagora para entrar al desierto, o continuar hacia el este y llegar a Merzouga, para estar aún más metidos en el desierto.

Siendo así, ésta ciudad suele ser frecuentada sólo de paso y lo más importante que hay en ella es un museo del cine y otra pequeña fortificación hecha de adobe llamada Taourirt.
 

    Gargantas de Dades

Continuamos hacia el este en dirección a Merzouga, pues queríamos meternos en pleno pleno desierto. De camino nos encontramos con la garganta del Dades, un profundo barranco localizado en el Alto Atlas, por dónde pasa el río Dades.

Es muy conocido debido a la forma extraña de las rocas, llamadas «dedos de mono».
El sitio es realmente precioso y, sin duda, un lugar dónde perderse un día entero subiendo arriba y abajo, pero siendo que teníamos que llegar al siguiente pueblo antes de que anocheciera para dormir allí, nos tuvimos que conformar dando una vuelta rápida.
 

    Tinghir

Nosotros continuamos hasta llegar a Tinghir, la llamada capital del nomadismo. Ésta se encuentra rodeado entre las cordilleras del Alto Atlas y el Medio Atlas, y de aquí saca su nombre: pues Tinerhir significa «la de la montaña» en lengua bereber.

Cómo os podeis imaginar, si fue considerada tan importante para las tribus nomadas fue porqué aquí se hallaba un gran oasis. Éste tenía unas dimensiones de unos 35 kilometros de largo por unos pocos de ancho y en su momento fue repartida entre familías que aquí se aposentaron. Aún a día de hoy muchas de ellas pertenecen a los descendientes de tales tribus berberes y la economía de la región se sigue manteniendo por la agricultura y los dátiles, con muy buena fama en ésta región.

La ciudad cómo tal ha crecido mucho en las últimas décadas, y quitando algunas Kasbas, no tiene casi nada que ver.
 

    Merzouga

Y llegamos finalmente al desierto, o la que podríamos llamar la última puerta, o mejor dicho, la puerta grande de Marruecos al Sáhara: Merzouga.
Ésta es la ciudad más grande de Erg Chebbi, la zona de desierto en la que nos encontramos. Las vistas allí son increíbles y de sueño, con sus enormes y mágicas dunas por todos lados, un sol de justicia que cae durísimo sobre ti, dromedarios por todos lados y un aire puro cómo en pocos otros sitios de Marruecos. Aún estar ya éste pueblo en el mismo desierto, podréis encontrar todo lo que queráis ya sean hoteles, hostales o restaurantes, ya que está muy preparada para los viajeros, aunque yo sinceramente recomendaré irse a dormir a alguno de los campamentos en medio del desierto.

Pasar dos días allí fue mágico, pues lo que decía antes de las increibles vistas de dunas se multiplicaban por diez, al tener a tu lado nada más que una tienda de campaña de lona para varias personas y desierto por todos lados, no importa hacia dónde andes. No hay nada, pero nada, cómo subir a una de las altísimas dunas que encontrarás allí y ver cómo el sol sale o se esconde detrás de lejanas y aún más lejanas dunas. Y con el sol ya puesto nada cómo tumbarse en la fría arena del desierto, y no poder hacer nada más que quedarse callado viendo semejante cielo estrellado.

Lo que quieras hacer ya allí, cómo un paseo con dromedario, hacer el cabra con un quad, surf en las dunas del desierto, o revolcarte por las mismas, ya corre por tu cuenta, pero lo que pienso que lo que debería ser innegociable es lo de dormir en el campamento, pues la tranquilidad y paz que encontrarás allí pasando un par de días no la tendrás en ningún lado.

Y bueno, hasta aquí la primera parte del viaje a Marruecos! En la segunda parte, explicaré cómo cruzamos hacia el Norte para continuar exprimiendo los increíbles paisajes y ciudades de Marruecos hasta llegar al estrecho de Gibraltar para acabar cruzando hacia Andalucía.

1 Response

  1. Sela

    El último viaje a Marruecos, en la maravillosa Marrakech alquilamos un 4 latas y nos lanzamos al desierto, recorriendo la famosa ruta de las Kasbhas y acabando al sur de Zagora en un oasis donde disfrutamos de tres noches de un cielo estrellado inolvidable.
    Me encanta tu forma de viajar y tu blog que, además, me anima.
    Besotes.

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