• en
  • es

Viajando por los territorios ocupados de Palestina

Después de éstas últimas semanas corriendo entre Israel, Palestina y Jordania, conociendo de primera mano el conflicto árabe-israelí hablando con gente de todas las sensibilidades, presiento que vendrá más de un post al respecto, así que empezaré con éste contando lo que básicamente es un hecho: La ocupación Israelí en Palestina y el cómo se vive ésta.

Según los acuerdos de Oslo firmados en el 1994 por ambos lados, el suelo palestino de Cisjordania se divide en tres tipos:

  • Área A: La Autoridad Nacional Palestina tiene el control tanto civil cómo militar.
  • Área B: El control está dividido. Mientras que la Autoridad Nacional Palestina tiene el control civil, el ejército Israelí tiene el control militar.
  • Área C: Israel tiene el control total, tanto civil cómo militar.

 

Los ciudadanos israelíes, que para fácil distinción tienen una funda azul para su documento de identidad, pueden cruzar sin problema a Palestina en zonas de Área B y C, pero tienen prohibido ir a zonas de Área A, ya que su gobierno entiende que allí no puede protegerles.

Por el otro lado los ciudadanos palestinos no residentes en Israel, con funda verde en su documento de identidad, no pueden cruzar a Israel a no ser que tengan autorización expresa del gobierno Israelí.
 

    Colonizando territorio palestino

Desde 1967, Israel ha estado construyendo asentamientos judíos, en otras palabras colonias, en territorio palestino, egipcio y sirio. Las colonias de Gaza y Egipto con el tiempo se desmantelaron pero a día de hoy aún queda la región de Golan en disputa con Siria y cientos de asentamientos en Cisjordania.

Llega a ser desagradable estar andando por Palestina viendo pueblos realmente humildes y encontrarte de golpe con un asentamiento de éstos, con casas bien grandes, limpias y bonitas, rodeadas siempre eso sí con una gran valla y con militares, en los alrededores y en la puerta de entrada, armados todos hasta los dientes. Cabe añadir también, que el gobierno Israelí entiende que todas estas colonias deben estar conectadas al propio estado de Israel creando así a veces incluso carreteras en territorio palestino dónde los propios palestinos no pueden circular. Eso sí, a éste mismo gobierno parece que poco le importa que Cisjordania y Gaza no estén conectadas entre sí.
 

    Controlando a los civiles

Ya sea para pasar de Cisjordania a Israel,para cambiar de región palestina, para cruzar de Cisjordania a Jordania, para entrar a un asentamiento israelí o para controlar en general quien pasa por esa vía, existen los Checkpoints. Básicamente éstos son barreras puestas por el servicio militar israelí por todo el territorio de Cisjordania para identificar a las personas que pasan, e intervenir si lo consideran un peligro para Israel. Siendo así, los militares tienen potestad total para cortarte el paso, tenerte horas esperando y hasta mandarte de vuelta, sin tener que justificar más que su simple sospecha.

Cartel en la entrada del Checkpoint en la carretera que conecta Ramallah con Jerusalén.

 

    Levantando muros de tiempos pasados

A raíz de la segunda intifada, Israel empezó a construir en 2002 un muro que separaba el estado de Israel y Cisjordania. Éste, que a día de hoy se extiende ya en más de 500 kilómetros, hace recordar a cierto muro de Berlín que costó mucho derribar. Aunque ha sido denunciado por diferentes organizaciones y en 2004 la Corte Internacional de Justicia (el órgano judicial principal de la Organización de las Naciones Unidas) determinó violación de los derechos humanos de los palestinos y pidió detener la construcción y desmontar la parte ya construida hasta el momento, el gobierno de Israel no sólo hizo caso omiso sino que a día de hoy sigue construyéndola, siempre bajo la excusa de la necesidad de protección de los árabes.

A la izquierda, una torre de control del muro. Al centro y a la derecha, dos graffitis reivindicativos.

 

    De la ocupación militar a la anexión

Para acabar, el problema es que Palestina ya no es que sea un territorio ocupado militarmente sino que varias partes están directamente anexionadas de facto al estado de Israel.

Para empezar, Jerusalén Este, que debería ser la capital del Estado de Palestina, está totalmente anexada ilegalmente desde 1980 con la llamada ley de Jerusalén.

El caso de la tumba de Raquel es más sonado aún. Éste es un lugar sagrado tanto para cristianos, judíos y musulmanes y se encuentra en el pueblo de Belén, en Palestina. Sin embargo, Israel también lo ha anexionado extendiendo la valla adentrándose en Cisjordania lo suficiente para dejar la tumba de su lado, haciendo imposible acceder a ella desde Belén o cualquier otra parte del territorio Palestino.

Si a esto le sumamos los asentamientos judíos ya mencionados antes por todo el territorio y que encima más del 80% de la valla de separación se está construyendo sobre territorio palestino (separando pueblos, campos de conreo o lo que se meta por delante) para hacer así que las colonias israelíes que están cerca de la frontera, queden al otro lado del muro, nos encontramos con una anexión de facto de mucho territorio Palestino y el control militar y civil (Áreas B y C) de gran parte del resto.

Leave a Reply