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Descubre la belleza oculta de Laos: Kong Lor

Aguas frescas y esmeraldas, brillantes peces, el canto de los pájaros, un paisaje maravilloso y una cueva para explorar es todo lo que te encontrarás en Kong Lor. Comúnmente olvidada por los turistas, ya que se encuentra un poco fuera de la típica ruta a seguir, en un país como Laos, donde la naturaleza es la protagonista indiscutible, Tham Kong Lo es uno de los lugares que más nos gustó en nuestro viaje y no deberías perdértelo también en el tuyo.

Situado en el Parque Nacional de Phu Hin Bun, el mismo camino por el que pasaras desde el pueblo de Ban Nahin hasta llegar a la cueva es simplemente maravilloso. Un gran valle se extiende entre dos cadenas de altas y escarpadas montañas que encierran el paisaje de la vida rural de Laos, con extensos campos de arroz que se alternan con casas típicas y los animales que corren por los caminos.

Una vez que llegues al final de la carretera, aparecerá delante de ti un tranquilo río con agua azul, mujeres a lo largo de la orilla lavando ropa y niños saltando en el agua, jugando por todos lados y trepando a los árboles para recoger algunas frutas, así que a ti no te quedara otra que sentarte y relajarte bajo un árbol disfrutando del lugar.

Si llevas una tienda de campaña contigo no dudes en usarla ya que no encontrarás un lugar mejor que este para ponerla. Pasamos tres noches acampando al lado del río, y déjame decirte que fue mucho mejor que alojarse en cualquier otro alojamiento posible. ¿Despertarte por la mañana con la salida del sol detrás de las altas montañas y con un refrescante baño en el río? Simplemente increíble.

Ahora vamos a hablar acerca de la gran atracción que nos trajo a este maravilloso lugar, la cueva Kong Lor. Después de un pequeño paseo, escondido entre los árboles se encuentra la entrada a la cueva, donde empiezan los siete kilómetros de un serpeante túnel en total oscuridad con sólo la luz del barquero llevando el rumbo, a través de rocas y pequeños rápidos.

El coste para el viaje en barco es de 100.000kip, con un extra de 10.000kip para cada persona a bordo. Al principio estábamos un poco escépticos al respecto, pensando que sería sólo una nueva atracción para que los turistas se dejen un poco más de dinero, pero no demasiado interesante. Al final nos convencimos de ir a explorar la cueva y tenemos que decir que valió totalmente la pena.

Para cruzar toda la cueva en una misma dirección se tarda alrededor de una hora sin parar, pero esto no va a pasar ya que sólo después de unos minutos de navegación se llega a una gran habitación iluminada por luces de colores débiles. Aquí, te harán salir del barco y tendrás tiempo para dar vueltas caminando y admirando las increíbles formaciones que la naturaleza ha ido creando con el paso de los siglos, tales como estalagmitas y estalactitas.

Después de este paseo, el barco te recogerá y entrareis de nuevo en la oscuridad de la cueva. Una vez que termina la montaña, será como salir del centro de la tierra y delante de ti aparecerá una vista magnífica de un valle escondido, que se caracteriza por una naturaleza extremadamente verde y las altas montañas que miran desde las alturas al río. Este paraíso es la última parada del viaje, donde después de tener algo de tiempo para pasearse y relajarse un poco, antes de que tus ojos se acostumbren de nuevo a la luz del sol será la hora de empezar el camino de vuelta.

Como máximo el pequeño barco de madera puede llevar hasta tres personas, sin contar al conductor. Pero no pienses que permanecerás sentado cómodamente en el barco durante todo el camino, porque de hecho, en especial en la estación seca del año, que en realidad es la mejor época para visitar la cueva, de vez en cuando tendrás que salir del barco y ayudar al barquero para empujarlo y sacarlo de las aguas poco profundas.
Por lo tanto, lleva contigo un buen calzado para caminar por el agua, una luz frontal adicional y espíritu de aventura para estar listo para zarpar y adentrarse en la cueva de Kong Lor.

2 Responses

  1. Sela

    Un viaje realmente interesante. Esas experiencias son las que abren tu perspectiva sobre el mundo y sus gentes, que en realidad, son como nosotros: personas.
    Los paisajes maravillosos de jungla, ya te digo que crean mono.
    Besotes.

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