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Del cielo al infierno: Cogiendo mi primer tren en India

Habiendo parado las publicaciones en el blog durante cuatro semanas debido a problemas con el servidor, se me han acumulado muchas experiencias que contar, cómo por ejemplo la de cuando después de un mes ya en India, cogí mi primer tren en éste país y la experiencia fue… Bueno, dejémoslo en que espero que no sea siempre así o continuaré tirando de autobús cómo hasta ahora. Me habían avisado que para moverme en tren por India debía coger los billetes con varios días de antelación o casi siempre estarían llenos y así me había ido pasando, hasta que volviendo del Norte del país, para hacer el trayecto de Delhi a Agra, decidí cogerlo unos días antes y probar ésta manera de desplazarme. El resultado: el mejor y el peor que podía ser a la vez.

 

    El cielo

Jamás pensé que comprar un billete de tren por internet en India fuera tan tan fácil. Unos días antes, por fin había podido activar la tarjeta SIM india que había comprado, así que con ella creé una cuenta en IRCTC, la compañía nacional de transporte para comprar y reservar billetes.

Me bajé una aplicación para el móvil llamada ‘Clear Trip’ y en menos de un minuto ya había comprado dichos billetes. Ésta magnífica aplicación tiene una interfaz muy simple e intuitiva, y te permite buscar fácilmente buses y trenes por todo el país, y al enlazar la aplicación con tu cuenta de IRCTC, puedes también comprar los billetes en el mismo momento pagando con tu tarjeta de crédito. Y lo mejor llega al final, y es que no hay ni que imprimir el resguardo, ni el check-in, ni nada. Te plantas en la estación, te subes al tren, y cuando venga el revisor le enseñas tu pasaporte para que compruebe que eres la persona que ha comprado el billete.

Planeando el viaje con la compra del billete recién hecha.

 

Encima el billete nos salió realmente tirado, pues reservamos en la clase 2S (ya escribiré un post explicando las diferentes clases que hay para viajar en tren por India) y nos salió por 100 rupias (1.4€) por persona un trayecto que cubre una distancia de 250 kilómetros!

Qué fácil y bonito parece todo, no? Hasta aquí sí, la verdad, pero estando en India debes estar preparado por si se tuercen las cosas de un momento a otro, y así es cómo pasó.

 

    El infierno

Salíamos de la estación de Nueva Delhi a las cinco y media de la tarde, así que tuvimos tiempo a despertarnos tarde en casa de los amigos que nos hospedaban, desayunar, y coger el metro con tiempo y calma en dirección a la estación. El metro es otra de esas cosas que me sorprendió muy positivamente de Delhi, ya que siendo una de las ciudades más habitadas del planeta esperaba que fuera un caos absoluto y todas las veces que lo había cogido había funcionado cómo un auténtico reloj suizo. Hasta ése día. No sé si fue porqué era sábado, porqué había alguna avería o por qué razón, pero menuda claustrofobia estar allí dentro! No cabía un alfiler en los vagones ni en los andenes. Cada vez que se abrían las puertas la gente entraba masivamente empujando sin dejar salir a los que ya habían llegado a su destino. Al llegar a nuestra estación, Nueva Delhi, aún hubo muchísima mas gente que quería subir, a la vez que también muchos queríamos salir. El resultado fueron empujones, gritos y algún que otro golpe entre la gente hasta que salimos cómo pudimos y pensamos que bueno, ya todo había pasado, pues habíamos llegado con una hora de antelación a la estación.

Entramos en la estación y empezamos a buscar nuestro tren, que era de la compañía Intercity Express y tenía el número asignado 14212. Bueno, pues cómo os podéis imaginar no salía en ningún sitio. Cómo si no existiera. Decidimos ir andén por andén buscándolo y después de haber pasado por todos ellos, nada de nada. En éste momento nos llegamos a plantear si el tren para el cual habíamos comprado un par de billetes ni siquiera existía y nos habían timado. Sabíamos que en India eran maestros de engañar al turista pero tanto?

Nuestro tren cuando finalmente llegó y vimos el número 14212 escrito en el vagón.

 

Decidimos entonces preguntar por el andén dónde paraba el tren que iba a Agra y fuimos allí y empezamos a preguntar a la gente que había esperando. Nadie sabía de nuestro tren hasta que finalmente, dimos con alguien que tenía el mismo billete y que lo había comprado unas horas antes. Sólo con una diferencia, la hora de salida era a las 18.15. Confusión total, que fue aún a más, pues seguimos preguntando y encontramos a unos chicos que lo acababan de comprar y la hora de salida en su caso era a las 19.00. ¿Cómo podía un mismo tren tener tres horas de salida diferentes?

Viendo que no sacábamos nada en claro fuimos a preguntar a información, dónde había varias colas kilométricas. Al preguntar por nuestro tren nos dijeron que sí, que era normal, ya que el tren se había ido retrasando y por eso mismo habían ido adelantando la hora de salida. Para acabar preguntamos el porqué no salía en ninguna pantalla de las próximas salidas y nos contestó que también era normal porqué allí solo salían los que saldrían en la siguiente hora y nuestro tren llevaba un poquito de retraso, de entre unas 3 y 4 horas. Ah pues nada señora, que si sólo viene con ‘un poquito de retraso’ ya me quedo más tranquilo.

La familia que se sentaba enfrente nuestro y que se quiso sacar una foto con nosotros :)

 

Dando por hecho que iría para largo decidimos comprar algo en los puestos callejeros del lado y volver al andén dónde esperamos y esperamos hasta que a las 19.50 llegó el tren. ‘Vaya, al final ha sido menos de dos horas y media’ pensamos inocentemente, sin pensar que no es lo mismo que un tren llegue que no que se vaya… Subimos al tren y la verdad es que para ser la clase más baja, estaba bastante bien. Los asientos eran acolchados y con espacio para tres personas, pero cómo no había casi nadie nos pudimos acomodar bien. El tiempo pasaba y el tren no salía e íbamos conociendo a la gente que iba subiendo. Al final, el tren acabó saliendo a las 10 de la noche. De nuevo, muy inocentes pensamos, ‘Bueno, pues si el tren tardaba 4 horas y media, llegaremos a las 02.30’. Sin pensar que una cosa era que el tren saliera y otra la velocidad a lo que lo hiciera.

Cómo si lo estuvieran empujando, el tren se pasó las primeras horas para no hacer ni una cuarta parte del recorrido. Era jodido porqué estábamos cansados y queríamos dormir allí mismo pero sin saber a que hora llegaríamos, a ver quién se dormía y se despertaba en Calcutta… O todavía a medio camino.

 

A la izquierda, el anden de una estación visto a través de la ventana. A la derecha, butacas y ventiladores de la clase 2S. No está mal para hacer 250 kilómetros por poco más de 1 Euro, no?

 

La gente poco a poco se iba poniendo a dormir hasta que llegó el momento en que era el único despierto en todo el vagón. Eran ya las 3 de la madrugada y no habíamos hecho aún ni la mitad del trayecto, así que decidí poner la alarma un par de horas más tarde y echarme a dormir yo también. Así pues, a las 5 y poco de la madrugada nos despertamos y a las 6 finalmente llegamos a Agra, después de ocho horas de trayecto.

Pensar que has comprado un billete para llegar a las 10 de la noche a un sitio y acabar llegando al día siguiente por la mañana tiene su qué, aunque mirando la parte positiva, nos salió la jugada perfecta: pasamos la noche en el mismo tren y llegamos justo cuando salió el sol para empezar a visitar ésta nueva ciudad. Además, que luego lo comenté con un amigo indio y me dijo: «Sólo ocho horas? Jordi, estás en India, podría haber llegado dos días tarde y nadie se habría escandalizado tanto«. Tocará acostumbrarse pues.

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