• en
  • es

Nuestra experiencia autoestopeando en Laos

 

    La experiencia en números

      – Kilómetros hechos: 2.669 km
      – Número de vehículos: 49
      – Días autoestopeando: 13
      – Total minutos esperando: 749,5 mins (12,5h)
      – Media espera / coche: 15,3 mins
      – Media distancia / coche: 54,5 km
      – Media distancia / día: 205,3 km
      – Distancia máxima en un día: 516 km

 

    Cómo lo vivimos

Viniendo de Tailandia, un paraíso para los autoestopistas, pensábamos que fácilmente se nos haría duro el hacer dedo en éste país vecino, dónde las pocas experiencias que habíamos escuchado al respecto no eran demasiado buenas. Y lo cierto es que, por suerte, no podíamos estar más equivocados.

 

El principal problema que os encontraréis en Laos básicamente es que no hay demasiados coches circulando (y menos aún que hagan largas distancias) y que debido al lamentable estado de las carreteras, pasaréis más horas de lo esperado para hacer menos kilómetros. Para que os hagáis una idea de cómo son sus infraestructuras, su principal carretera, que empieza en la frontera China y conecta con la capital, con Tailandia en varios puntos y finalmente con Camboya, es una simple carretera mal asfaltada de doble sentido. Y ni siquiera ésta está iluminada, así que olvidaros de hacer autoestop cuando el sol empiece a caer.

A la izquierda, uno de las vistas que tendrás la mayor parte del tiempo: La parte trasera del pick-up. A la derecha, uno de los tramos mejor asfaltados de la carretera principal.

 

La comunicación con los conductores será también uno de los grandes impedimentos, pues fuera de Vientiane poca gente habla inglés y gran parte de la población rural tampoco sabe ni siquiera leer Lao, por lo que te quedará poco más que los gestos y la simpatía que puedas transmitir para hacerte entender.

En general en todo el país no hizo falta nunca aclarar que no íbamos a pagar, pues nunca nos pidieron nada, aunque en Si Phan Don sí que más de uno quiso cobrar. Así que cuando paraba un coche y no podíamos entender si quería dinero o no, decíamos un simple ‘ Po ao taxi ‘ (No quiero taxi) y si desaparecía podíamos ver rápidamente que no había parado precisamente para ayudarnos.

eugenia-covered-hitchhiking-laos

Eugenia lista para empezar a hacer dedo bajo el duro sol.

 

Aunque cuando llegamos al país viendo el bajo tránsito de las carreteras pensamos en hacer autoestop siempre con el cartelito con la destinación a la que íbamos, lo cierto es que nunca lo hicimos y siempre nos funcionó bien, con la excepción del tramo entre Vang Vieng y Luang Prabang, dónde pasamos una tarde entera haciendo dedo y nadie paró.

Finalmente un farang paró para decirnos que nadie iba a parar, que ésa era la conocida zona dónde en los últimos meses varios locales habían tiroteado un par de autobuses de turistas, y que evidentemente los locales de la zona no quieren subir a ningún extranjero al coche y correr la suerte de ser tiroteados.

De nuevo, en la parte trasera del pick-up mientras empieza a llover.

 

En fin, si bien es cierto que de media tuvimos que esperar un poco más que en otros países, con la excepción mencionada, llegamos siempre dónde quisimos sin demasiados problemas.
 

Leave a Reply