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Siguiendo el camino de nabateos y beduinos: Petra

Lo que en el pasado era sólo desierto, rocas y un hogar para nómadas, nabateos y beduinos, hoy en día se ha convertido en una de las atracciones turísticas principales, no sólo en Jordania, sino en todo el mundo. Hay una razón por la cual Petra llega a ser considerado una de las siete maravillas del mundo y es tan simple como que es sencillamente impresionante.

Justo después de la entrada quedaréis ya fascinados, pasando a través del cañón a escondidas, llamado Siq; donde las rocas fueron modeladas por la lluvia, el agua y el viento; y finalmente, cuando lleguéis El Khazneh, o mejor conocido como El Tesoro de Petra, que realmente os sentiréis como Indiana Jones y os sorprendereis de lo que las manos y mentes humana podían imaginar y crear hace siglos. Ésta es sólo la primera de cientos e incluso miles de arquitecturas increíbles que descubrirás perdiéndote caminando.

 
Hay diferentes senderos para explorar toda la zona de Petra, y si quieres tener tiempo para admirar y disfrutar de la mayor parte de las tumbas y templos mágicamente grabados y asentados en las rocas, se necesita por lo menos un día entero. En caso de que tengas tiempo y dinero para gastar, puedes comprar en el mostrador un billete de entrada múltiple, con un máximo de tres días consecutivos. También en el interior, para los que quieren probar una experiencia diferente, son un poco perezosos para caminar o simplemente quieren ir más rápido y ahorrar algo de tiempo, pueden moverse por la zona montando burros, camellos o caballos.

En cualquier caso, la mejor manera de vivir y ver realmente Petra es simplemente caminar por todos sitios y perderse por las cuevas, donde podéis relajaros a la vez que os refrescáis tomando un descanso del clima cálido, capturando los pequeños detalles cómo el niños locales jugando o los animales descansando, y estar simplemente maravillado enfrente de las esculturas monumentales.

 
 
 
 

Las tumbas más bellas e impresionantes de ver son las tumbas reales de los reyes nabateos. Seguramente os dareis cuenta al pasar por delante porque apparecen cómo gigantes sobre el valle. Después de haber disfrutado de la impresionante vista desde las tumbas, si vuelves abajo y sigues caminando en el sendero principal que cruza la calle de las columnas, el viejo centro de la ciudad, hasta la puerta de arco de Traiano, te sentirás como si hubieras sido transportado a otra época de Petra, la que estaba bajo el control del imperio romano. Desde aquí se puede seguir el camino hasta arriba de la colina para llegar al punto más lejano en Petra, El Monasterio, que es el monumento más grande de todo el complejo y su construcción está fechada en el siglo I antes de Cristo. La caminata es de unos 12 km desde la entrada, pero vale totalmente la pena.

En la última parte del camino, la mayor parte son escaleras y al caminar te puedes entretener pasando por los pequeños puestos o simplemente admirando el paisaje árido que lo rodea, dónde el sol que brilla en las rocas hace cambiar sus colores en todas de la tonalidades, desde el blanco al amarillo y del rojo al rosa. Y por eso, debido al color de las piedras donde se talla, Petra se conoce como La ciudad rosa del desierto. Al final, cuando finalmente se alcanza la cima, puedes disfrutar de la vista del monasterio, sentado y relajándote en una pequeño puesto de café en frente de ella.

 
Y por último pero no menos importante, durante mi visita en Petra me impresionó un detalle, bastante difícil de percibir en comparación con las grandes construcciones alrededor, pero después de todo, uno de los más importantes, porque permitió y sigue permitiendo hoy en día la vida y la civilización en este zona desértica: el sistema de canalización del agua. Canales, fáciles de reconocer a lo largo del Siq, tubos en medio de las construcciones y cisternas para recoger agua de lluvia, cómo las del High Place of Sacrifice, son realmente la prueba, además de las enormes arquitecturas, de la gran capacidad e inteligencia de ésta antigua civilización.

Petra es sin duda un lugar para descubrir, donde debes dejar que tu espíritu nómada te guíe a través de la historia, siguiendo los pasos de los beduinos y los nabateos, que crearon y por primera vez transitaron éstos caminos. La perfecta combinación de arena, arquitectura, sol y cultura hace de éste un lugar maravilloso e inolvidable. Sin duda una parada que no te puedes perder durante tu viaje a Jordania!

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