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Terrorismo, la razón por la que tuve que irme antes de tiempo de Kurdistán

Empiezo a escribir este post desde tierras kurdas pero seguro que para cuando lo acabe, traduzca y publique ya estaré lejos lejos de aquí, pues me quedan las horas contadas, o eso espero.

Os pongo en situación: hace unos días, cuándo había acabado ya con Georgia, por temas de visado se me torció el plan de ir a Abkhazia (una de las dos regiones separatistas de Georgia) así que me quedé colgado sin tener plan hasta 10 días más tarde que había quedado con unos amigos en Istanbul.
Cómo sabéis me gusta sacar la cabeza por todos los lados, y en estos últimos meses en oriente medio y Transcaucasia he conocido a varios kurdos locales y a viajeros que han pasado por allí recientemente y me han puesto los dientes largos enseñándome fotografías de la zona. Entre esto, que me cogía «de paso» y que en los últimos dos años había habido paz entre turcos y kurdos, lo vi clarísimo: Era la ocasión perfecta para visitar la parte turca de Kurdistán.

Así pues ya tenía nuevo plan. Cruzaría a Turquía y el primer día iría al Monasterio de Sumela, aún en parte turca, y de allí empezaría a ir hacia al sur hasta la zona del lago de Van, para seguir totalmente hasta al sur hacia Batman, Mardin, Diyarbakir, Urfa, etc, hasta cruzar hasta Ankara y acabar finalmente en Istanbul.

La cosa se empezó a torcer la noche antes de cruzar la frontera de vuelta a Turquía, cuando en la localidad de Suruç, fronteriza con Siria, hubo un atentado que acabó con la vida de 32 personas y dejo un centenar de heridas. Éste, atribuido a ISIS, era la respuesta a que los kurdos sirios de la ciudad de Kobane echaran a la organización terrorista de su ciudad. Tanto Kobane, a un lado de la frontera con Siria, como Suruç, al otro, se encuentran a menos de 30km de Urfa, una de las ciudades que quería visitar… Sudor frío de golpe.

Free Kobani

Graffiti en el centro de Van que dice «Kobane libre» en kurdo.

En cualquier caso, crucé la frontera y fui al Monasterio de Sumela, que cómo ya he dicho está aún en zona turca y por la noche leí cómo estaba la situación. Las tensiones entre el gobierno turco y los kurdos se habían tensado, pero todo seguía aparentemente tranquilo, así que decidí que al día siguiente empezaría a ir hacia el sur.

Al día siguiente, llegué a Erzurum, una ciudad que está justo entre la parte turca y la kurda, dónde pensaba hacer noche. Cuando fui a leer en internet cómo estaba la actualidad, me llevé otra sorpresa. Había habido un nuevo atentado en el sureste de Turquía, pero ahora no era de ISIS, sino del PKK. El PKK, que es un partido político/grupo terrorista independentista de Kurdistán, había matado a dos jóvenes policías turcos, porqué entendía que el gobierno turco estaba aliado con ISIS y había permitido el ataque de dos días atrás. Esto había sucedido de nuevo en Urfa, y podía representar el fin de la tregua firmada dos años atrás entre el gobierno turco y el PKK.

Aquí es cuando un servidor empieza a asustarse ya un poco y a replantearse si debería cambiar de rumbo el viaje, pero siendo que Kurdistán es muy grande, y que aún que llegara al lago de Van, seguiría a 600km de la zona que estaba caliente, decidí seguir adelante.

Al día siguiente seguí hacia al sur dirección Van. Por el camino, iba preguntando a la gente que iba conociendo si podía utilizar su internet móvil para saber que iba pasando, pero extrañamente o les iba lentísimo o no tenían línea. Raro, raro. Llegué a Van pasadas unas horas y conocí al couchsurfer que me iba a hospedar esa noche y la siguiente. Estaba claro que estando la situación cómo estaba no iba a dormir en la tienda de campana ésta vez…

Descubriendo la belleza de Kurdistán.

A priori, la situación en Van parecía muy tranquila, pero eso sí, estaba lleno pero lleno de soldados armados hasta los dientes y con coches blindados patrullando. Le pregunté a mi couchsurfer si eso era habitual, y me respondió que en su vida había visto tal dispositivo echado a las calles. Le pregunté si podíamos ver por internet cómo iba el tema y me dijo que llevaba todo el día sin línea sin saber por qué. Para cuándo pudimos conectarnos a una wifi de un bar vimos que había habido un nuevo altercado. En la frontera con Siria, un grupo armado de ISIS había abierto fuego contra soldados turcos y había matado a uno de ellos.

La cosa se complicaba, ya no había habido un atentado en concreto, sino que ya iban tres y de dos organizaciones distintas… Aunque tuviera muchas ganas de visitar toda esa parte, como más leía más se me quitaban. Los días anteriores había pensado de hacerlo igual pero en lugar de desplazarme en autostop, hacerlo con bus, pero vi que en más de una ocasión el PKK había secuestrado a algún turista capturándolo en un mismo bus. Así que con angustia, decidí irme a dormir y que al día siguiente decidiría qué hacer exactamente.

Al despertarme bajé al centro y estuve por Van y alrededores, hablando con locales y viendo que se cocía por allí. El internet móvil seguía sin funcionar. Los medios locales culpaban de esto al gobierno al turco, y este a la vez lo desmentía. Cuando conseguí conectarme por Wi-Fi leí la prensa y la cosa ya había entrado totalmente en otra dimensión. Esa madrugada el gobierno turco había bombardeado posiciones de ISIS al norte de Siria y posiciones del PKK al norte de Iraq, a la par que había empezado a hacer redadas de miembros de ambas organizaciones por todo el territorio, y llevaban ya más de un par de centenares de detenidos.

Area militar en Dogubayazit con màas de una veintena de tanques muy cerca de la valla.

Así que era momento de tomar la decisión que había ido posponiendo los últimos días: no seguiría bajando más hacia el sur y volvería al norte, para ir hasta Istanbul, y así ahorrarme cualquier disgusto. Me costó mucho tomar esta decisión, y cuando lo hice empecé a escribir inmediatamente éste post, con sentimientos encontrados entre pena y rabia.

El resto es historia ya, al día siguiente empecé a subir y para cuando cayó la noche ya estaba de nuevo en Erzurum, la ciudad que he dicho antes que podemos entender como «frontera». Y al volver a ver cómo estaba la situación, me di cuenta de que había tomado la decisión correcta: No sólo había habido otro atentado con 2 soldados muertos sino que el PKK lo había reivindicado a la vez que declaraba el fin de la tregua, anunciando que la guerrilla kurda volvería a la carga. Al día siguiente seguí hacia Istanbul y aquí me encuentro acabando de escribir este post.

Antes de dar mis últimas impresiones, decir que dejo pendiente un post de lo que aprendí y vi de cómo se vive en Kurdistán, ya que aunque fueran sólo cuatro días, fueron muy intensos hablando con tantos locales como pude durante horas, ya fuera sobre su lengua, sus costumbres, o cómo el estado turco trata de homogeneizar a esta parte de la sociedad.

Para acabar, de ISIS ya se ha dicho todo y no esperaba más de ellos, pero del PKK no esperaba esto en estos momentos. Ahora que llevaban un par de años de paz, y que el HDP (un nuevo partido político relacionado con el activismo kurdo y las izquierdas alternativas) había conseguido unos resultados muy importantes entrando en el parlamento turco hace unos meses en las últimas elecciones generales, me parece poco inteligente volver a las armas y más aún porqué le da al actual gobierno la excusa perfecta para volver a bombardear posiciones de la guerrilla kurda, detener sin más a activistas y a la vez desacreditar al partido HDP y su entrada al parlamento.

Quién me conoce sabe que pienso que políticamente se puede defender cualquier idea que uno pueda tener, incluso un cambio radical de sistema o una independencia, pero haciendo política y contando votos, no poniendo bombas y contando víctimas.